Fractura de pierna

Una fractura de pierna es una rotura en uno o varios huesos de la pierna. Las fracturas más frecuentes en la pierna son las del fémur, el peroné y la tibia. En cambio, la fractura de la rótula se observa con menos frecuencia.

¿Cómo se produce una fractura de pierna?

En la mayoría de los casos, una fractura de pierna es consecuencia directa de una caída, un accidente de tráfico o un golpe fuerte en la pierna durante la práctica deportiva. Pero la pierna también puede fracturarse por una disminución de la calidad del hueso. Esta puede deberse a una anomalía congénita, a una enfermedad o al proceso de envejecimiento. Con la edad puede aparecer osteoporosis (desmineralización ósea). Esto vuelve los huesos más frágiles y puede llevar a una fractura. Más información sobre la osteoporosis y su importante relación con el estilo de vida y la alimentación se encuentra aquí.

Características (síntomas) de una fractura de pierna

Casi inmediatamente después de la fractura será imposible cargar completamente el peso sobre la pierna y aparecerá un dolor agudo y localizado. A la altura de la fractura también puede producirse hinchazón o cambio de color. En fracturas graves puede ser visible una posición anómala de la pierna. Incluso puede suceder que un fragmento óseo sobresalga y perfore la piel. Además de la fractura ósea, a menudo hay lesión de las denominadas partes blandas, como la piel, los tendones, los músculos e incluso los vasos sanguíneos y los nervios.

¿Cómo se diagnostica una fractura de pierna?

A raíz de la anamnesis del paciente y de la exploración física, a menudo ya hay una idea clara de si la pierna afectada está fracturada. Esto debe confirmarse mediante pruebas de imagen (pruebas que obtienen una imagen del interior del cuerpo).

Con una radiografía el especialista obtiene más información sobre la presencia, localización y gravedad de una fractura. Una TC o una RM aportan información más detallada y confirman la presencia de lesiones en las partes blandas.

Tratamiento de una fractura de pierna

Para ofrecer el mejor tratamiento para una fractura de pierna, es importante definir el tipo, la localización y la gravedad de la fractura. Se puede optar por un tratamiento conservador. Esto significa que la pierna fracturada no se opera y debe consolidar con ayuda de una férula de yeso y reposo. En fracturas graves puede ser necesaria una operación. En ese caso, el fragmento óseo fracturado se fija con material de fijación. Ejemplos de este material son placas, alambres o tornillos metálicos.

Un fisioterapeuta es el profesional idóneo para recuperar la capacidad de carga completa de la pierna. Entre las posibles modalidades que puede aplicar están las técnicas de movilización, el masaje, el vendaje neuromuscular (taping) y la terapia de ejercicios.

Encuentra aquí un fisioterapeuta para rehabilitarte de una fractura de pierna.

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