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Martillo de reflejos
Un martillo de reflejos es un instrumento para probar las reacciones musculares. El instrumento se parece a un pequeño martillo. Los médicos y los fisioterapeutas lo utilizan durante la exploración neurológica para comprobar el funcionamiento del sistema nervioso. Un ejemplo conocido es un golpe del martillo justo por debajo de la rótula tras el cual la pierna se extiende por sí sola. Eso se llama reflejo.
¿Cómo es un martillo de reflejos?
Existen diferentes tipos de martillos de reflejos. Algunos tienen una cabeza en forma de media luna, otros son triangulares o redondeados. Esta cabeza es generalmente de goma y, por lo tanto, blanda. Por ello, la exploración no es dolorosa. Los martillos de reflejos son bastante pesados. Esto es necesario para poder dar un buen golpe.
¿Qué se evalúa con un martillo de reflejos?
Con un martillo de reflejos el médico o el fisioterapeuta mide el reflejo miotático. Es la reacción espontánea de un músculo ante un estímulo.
Un golpe sobre el tendón hace que el músculo se estire ligeramente durante un corto tiempo. En el músculo se encuentran los husos musculares. Estos registran el estiramiento de las fibras musculares y transmiten una señal a través de las vías nerviosas que van a la médula espinal. Esta señal entra por la parte posterior de la médula espinal. Si la señal es lo suficientemente fuerte, el músculo recibe la orden de contraerse y, por tanto, de acortarse. La parte del cuerpo se mueve entonces de forma espontánea.
Para obtener el mejor resultado es importante que el paciente adopte la postura correcta y esté, en la medida de lo posible, relajado. El profesional palpa dónde está el tendón y luego da un golpe en el tendón con el martillo de reflejos.
¿Qué indica el resultado?
¿Un reflejo es muy débil, está ausente o es muy fuerte? Entonces puede haber un problema neurológico. En la exploración de los reflejos es importante observar la presencia de ciertos patrones. Por ejemplo, si los reflejos de ambas piernas son mucho más fuertes que los de los brazos. O si un lado del cuerpo reacciona de forma muy diferente al otro lado.
Cuando alguien no reacciona o apenas reacciona a una prueba de reflejos, se habla de hiporreflexia. En este caso puede haber un problema en los nervios que salen de la médula espinal (el sistema nervioso periférico). Por ejemplo, en una hernia.
Lo contrario es la hiperreflexia. Entonces hay una reacción muy fuerte. Esto puede ser un indicio de una afección que afecta a la médula espinal o al cerebro (el sistema nervioso central). Esto ocurre, por ejemplo, en daños a la médula espinal por una lesión medular, en un traumatismo craneoencefálico grave o en la EM (esclerosis múltiple).
En personas sanas, no suelen darse claras anomalías de los reflejos. Los reflejos miotáticos pueden diferir enormemente entre personas. Una persona apenas reacciona a un golpe del martillo, mientras que otra tiene una reacción muy fuerte.
Esto dificulta determinar si existe una alteración del sistema nervioso. Por eso la evaluación de los reflejos miotáticos es solo una parte de la exploración neurológica. Si se sospecha un problema neurológico, también deben realizarse otras pruebas para investigar más a fondo problemas motores (movimiento) y/o sensitivos (sentidos).