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Artroscopia de rodilla
La artroscopia es una técnica quirúrgica en la que, con ayuda de un instrumento óptico, se examina la rodilla. La denominación médica para una artroscopia es artroscopia.
¿Cómo se realiza una artroscopia?
Por supuesto, antes de la artroscopia se administra anestesia. En consulta con el anestesista se valora optar por anestesia general o anestesia espinal. En la mayoría de los casos se elige la anestesia espinal. Con ella, la parte inferior del cuerpo queda anestesiada, pero el paciente permanece consciente. Incluso es posible seguir la operación en una pantalla.
Bajo anestesia se realiza una pequeña incisión en la piel en la parte anterior de la rodilla. A través de este orificio el cirujano introduce un tubo fino, con una cámara en el extremo. Este instrumento óptico es un artroscopio. Con él se pueden observar posibles lesiones en estructuras importantes de la rodilla, como el menisco o los ligamentos.
En una artroscopia no solo se mira. Si es posible, el cirujano soluciona directamente el problema en la rodilla. En ese caso, realiza una incisión adicional en la piel. A través de ella es posible alisar o retirar posibles lesiones, fragmentos sueltos o superficies ásperas del menisco y/o del cartílago. Para ello se utilizan unas tijeras o un cortador.
También es posible que el cirujano decida suturar el menisco o extirparlo (parcialmente). Todo ello se realiza durante la misma artroscopia.
Al final de la artroscopia se cierran las incisiones de la piel. Esto puede hacerse con tiras adhesivas de sutura, o la herida se cierra con hilo. Dependiendo de lo que el cirujano haya hecho exactamente en la rodilla durante la artroscopia, es posible que se experimente dolor de rodilla u otras molestias en la rodilla durante algún tiempo.
Recuperación tras la artroscopia
El periodo de recuperación de una artroscopia de rodilla varía; como promedio, hay que contar con entre dos y seis semanas antes de que la rodilla vuelva a ser funcional para el uso diario. Pero esto depende de lo que se haya encontrado durante la artroscopia y del tratamiento exacto que se haya realizado.
En las semanas posteriores a la artroscopia es aconsejable retomar las primeras actividades cotidianas bajo la supervisión de un fisioterapeuta. La reanudación del deporte tarda algo más. De media, se puede volver a practicar deporte tras tres a cinco meses.